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¿Os imaginais despertaros sin WhatsApp?

El Gobierno brasileño bloqueó el acceso a la Whatsapp durante 48 horas por resolución judicial: «La resolución del juez se debe a que los administradores de la aplicación se habrían negado a aportar informaciones de usuarios solicitadas por la justicia en el marco de una investigación». Es decir, que las autoridades judiciales, mediante orden, pidieron la colaboración de Whatsapp en el curso de una investigación por un delito grave y ésta decidió salir por la tangente. En este caso, su argumentación fue que no disponían de la información que se les estaba pidiendo. Como se desconoce el trasfondo de este desencuentro, vamos al caso que nos ocupa.

¿Qué ocurriría en España?
En nuestro país y siempre que se cumplan ciertos requisitos legales (que no son objeto del post), un determinado servicio de la sociedad de la información (se entienden incluidas ciertas redes sociales como Facebook, Twitter, Youtube o empresas como Microsoft) está obligado a colaborar con las autoridades judiciales en los casos (entre otros) de salvaguarda del orden público, investigaciones penales, seguridad pública y la defensa nacional. Es decir, que juez o jueza, mediante la correspondiente orden judicial y tras ponderar la proporcionalidad que exige tomar este tipo de medidas tan intrusivas para la privacidad de los usuarios, puede bloquear el acceso a este tipo de servicios.

Por tanto, imaginemos que se da una situación subversiva que implique peligro real para el orden público o el secuestro de una persona, donde Whatsapp o cualquiera de los anteriores, tuviera que aportar cierta información a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para su investigación. No sólo me refiero a los contenidos de la comunicación (conversaciones), que serían objeto de interceptación y no de entrega posterior, sino algo tan simple, por ejemplo, como los datos de registro de cualquier perfil.

¿Qué podría pasar si no lo hacen?
En este caso, la autoridad judicial, como órgano competente para su protección, podría ordenar a los prestadores de servicios de intermediación y a los operadores de telecomunicaciones que interrumpan el acceso a ese serviciocon el objetivo de interrumpir la prestación de un servicio establecido fuera de España como fuera Whatsapp (o cualquier servicio de mensajería o red social). Es decir, que el Juez podría ordenar a los que te facilitan la conexión a Internet que bloqueen el acceso a cualquier servicio de la Red.

Qué pena que un prestador de servicios de Internet no puede operar en un país
En Brasil, finalmente, tuvo que ser otra autoridad judicial brasileña la que levantó «el castigo» a Whatsapp, porque dejar sin ese servicio de mensajería a millones de usuarios era «una crueldad reputacional y económica», vamos a resumirlo con esas palabras.

¿No os parece también una crueldad que ante una situación de eminente peligro real para vuestra vida o la de un ser querido, como una desaparición sospechosa o una amenaza de muerte, un servicio de mensajería instantánea o una red social se niegue a colaborar con la Justicia pudiendo aportar información de interés? Todavía no se conoce el número de peticiones realizadas y el de las realmente atendidas por estos servicios.

¿Qué tendría que ocurrir?
Whatsapp utiliza la conexión de internet de tu teléfono móvil para llamar y chatear con otros usuarios de Whatsapp. Es decir, funciona a través de tu conexión 3G, 4G o Wi-fi, con una arquitectura cliente-servidor y un formato de dirección que apunta a varias direcciones IP, que apuntan a su dominio y subdominios y a los DNS (Domain Name Server). Traducido: si las operadores de telecomunicaciones que han recibido la orden judicial detectan que cualquiera de vosotros se está intentando conectar al servidor de esta aplicación, os bloquean (lo que se llama coloquialmente banear).

¿Qué paso en Brasil? En la Red siempre hay un roto para un «descosío»
Si Whatsapp no me puede ofrecer un servicio, me busco otro. Es lo que tiene la Red, aplicaciones semejantes dispuestas a ofrecer similares funcionalidades. La “fidelidad virtual” no se lleva. Millones de usuarios se dieron de alta en otra aplicación de mensajería instantánea.

Otros, algo más doctos en el tema informático, utilizaron VPNs (Virtual Private Networks o redes virtuales privadas) que permiten una conexión segura a través de una combinación de cifrado, autenticación y digamos, encapsulando los paquetes de datos de modo que, entre otros motivos de seguridad, permite saltarse las restricciones de acceso a ciertos contenidos. ¿Cómo? Si te conectas a una VPN, por ejemplo, holandesa, tu proveedor de servicios de Internet entenderá que eres un visitante holandés y no español.

Otras opciones para sortear las restricciones de los filtros de Internet fueron el navegador TOR y los proxies- web, protegidas mediante conexiones privadas y cifradas. Y hay más opciones.

Con esto, supongo, habréis cogido ciertas ideas. Lo bonitos que se ven los artículos de bloqueo en las legislaciones y lo todopoderosas que se creen estas aplicaciones. Hoy sois «the very best» y mañana se os van millones de usuarios a otra igual o mejor que la vuestra. Algo para recordar: las únicas puertas que se le pueden poner a la Red son las giratorias.

Noticia y imagen extraída de: http://www.tecnoxplora.com/internet/ciudad-con-ley/posible-bloquear-acceso-whatsapp-espana_2015122900070.html

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